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Gato Burmés

Introducción a la raza:

El Burmés es un gato muy mimoso y hablador, un excelente compañero de niños y ancianos, ya que este gato no suele exponer sus garras para jugar. Puede vivir tanto en casas como departamentos, pero este gato no es apto para climas fríos.

Información general de la raza:

El gato Burmés es una raza originada en Birmania hace más de 500 años. Vivían en los monasterios budistas durante los siglos XIV y XVI, donde eran venerados como una divinidad. El gato de estos siglos era llamado “Rajahs”, de color marrón y muy semejante al Burmés actual (según dibujos de la época). Pero el gato Burmés moderno tubo origen en Estados Unidos durante la década del ’30. Con el objetivo de unificar la raza, la dueña de una gatita Birmana decidió cruzarla con un gato siamés, el resultado de esta cruza fueron gatitos de distintas tonalidades y combinaciones de marrones. El marrón más oscuro fue posteriormente apareado con su madre, y de esta camada nacieron todos gatitos de un único color marrón. Este es el surgimiento del actual gato Burmés, que fue reconocido como raza por la CFA en 1949 y por la TICA en 1979.

Características de la raza:

  • Cuerpo: tamaño mediano, musculoso y fuerte.
  • Peso: machos de 5 a 6 kilos, hembras de 3 a 5 kilos.
  • Cabeza: mediana, redondeada, más larga que ancha.
  • Orejas: grandes y de base ancha, terminación redondeada y sin pelillos en ellas.
  • Hocico: corto y ancho.
  • Nariz: larga y ancha.
  • Ojos: levemente redondeados, grandes, colores: todas las tonalidades de amarillo.
  • Patas: largo mediano y de huesos fuertes, las traseras más largas que las delanteras.
  • Garras: medianas y ovaladas.
  • Cola: recta, largo medio, terminación redondeada.
  • Pelo: corto, muy fino y sedoso.

Colores aceptados para la raza:

Marrón claro, marrón oscuro, azul, crema y plateado. En ningún caso se aceptan patrones punteados, tabby, ni moteados. Únicamente se aceptan degradados del color del pelaje.

Personalidad y comportamiento de la raza:

El Burmés es un gato muy inteligente, juguetón y muy mimoso. Es muy territorial, por eso no se lo recomienda para la convivencia con otras mascotas y menos con gatos del mismo sexo. Puede vivir tanto en casas como departamentos, pero no le gusta nada quedarse solo. El Burmés es muy hablador; su voz es muy suave y dulce. Es una excelente opción para niños y personas mayores, ya que este gato al jugar nunca sacará las garras para arañar.

Cuidados especiales para la raza:

Un dato muy importante a la hora de adoptar un Burmés es que no es un gato apto para vivir en climas fríos, fuera de este no necesitara nada más que un cepillado semanal para mantener su pelaje hermoso.